El 10 21 de julio de 2026 a las 18:14

'Es un desguace': ATE denunció que la venta de 50 mil hectáreas del INTA forma parte de un plan de achique del Estado

La dirigente sindical Julieta Boedo advirtió que la reducción del organismo también incluye recortes de personal, cierre de programas de investigación y una reestructuración que, según afirmó, pone en riesgo el desarrollo tecnológico y la producción agropecuaria.

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La referente de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), Julieta Boedo, cuestionó el anuncio del Gobierno nacional sobre la venta de unas 50 mil hectáreas pertenecientes al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y sostuvo que la medida responde a una política de reducción del Estado que, según afirmó, afecta el funcionamiento de uno de los principales organismos de investigación y desarrollo tecnológico del país.

En una entrevista con N10, la dirigente señaló que el proceso no se limita a la venta de tierras, sino que incluye una disminución de personal, el cierre de líneas de investigación y la pérdida de infraestructura estratégica. "Es parte de toda una planificación que tiene que ver con el achique del Estado y dejar un Estado que funcione al mínimo, o por lo menos para los intereses de pocos", expresó.

Un plan de reducción del INTA

Boedo aseguró que la decisión de desprenderse de inmuebles y terrenos del organismo no es una medida aislada. Según explicó, el proceso comenzó en 2024 con la subasta de un edificio del INTA en la Ciudad de Buenos Aires y ahora continúa con la identificación de tierras consideradas "innecesarias" por el Gobierno.

"Hay una planificación de la entrega de tierras, patrimonio del INTA, que poco a poco se va cumpliendo. Tiene que ver con tierras, con personal y con cerrar programas de investigación", sostuvo. Además, cuestionó el criterio utilizado para definir qué inmuebles son prescindibles: "Hay que ver necesarias para qué y para quién".

El impacto en la investigación y la producción

Durante la entrevista, la representante gremial advirtió que la reducción del organismo tendrá consecuencias sobre el desarrollo científico y tecnológico vinculado al sector agropecuario.

"No es solo un trabajador que pierde un trabajo, es un trabajador con el que el ciudadano pierde un derecho", afirmó. En ese sentido, explicó que muchas investigaciones requieren años de trabajo continuo y podrían quedar inconclusas si se reducen los equipos técnicos o se cierran programas.

También mencionó tareas vinculadas al monitoreo ambiental y a la asistencia técnica en distintas regiones del país, como las mediciones en cuencas hídricas o el acompañamiento a pequeños productores. Según indicó, esos trabajos son fundamentales para prevenir problemas productivos y ambientales.

Críticas al nuevo rumbo del organismo

Boedo sostuvo que el modelo impulsado por el Gobierno favorece principalmente a los grandes sectores agroexportadores y deja de lado el rol histórico que tuvo el INTA junto a pequeños y medianos productores.

"Es un modelo de desarrollo agropecuario que va más para las grandes empresas que producen trigo y soja, y no para el pequeño productor, el mediano y el grande como históricamente trabajó el INTA", manifestó.

Asimismo, expresó preocupación por la posible reforma del marco legal relacionado con la propiedad de la tierra y por el avance de proyectos que, según dijo, podrían profundizar el proceso de extranjerización de territorios productivos.

Ciencia, tecnología y fuga de profesionales

Otro de los ejes abordados fue el impacto sobre la investigación científica. Boedo consideró que el desfinanciamiento del INTA y de otros organismos tecnológicos, como el INTI, favorece la pérdida de recursos humanos altamente capacitados.

"El Estado invierte durante años en formar profesionales y después termina empujándolos a irse del país. Hay investigaciones que quedan a medio camino porque ya no están quienes las desarrollaban", señaló.

También recordó que el INTA impulsó desarrollos tecnológicos de alcance internacional, como la siembra directa, y advirtió que la reducción de capacidades propias puede generar una mayor dependencia tecnológica en el futuro.

Cambios en la conducción

Consultada sobre la situación institucional del organismo, Boedo explicó que el Consejo Directivo del INTA mantiene una integración histórica entre representantes públicos y privados, aunque consideró que actualmente existe un cambio en la orientación de las decisiones.

La dirigente señaló que, a su entender, la conducción responde a una estrategia que prioriza la transferencia de funciones hacia el sector privado y lamentó que la reunión del Consejo Directivo se realice en el predio de la Sociedad Rural, en el marco de la Exposición Rural de Palermo. "Es un mensaje de hacia dónde quieren llevar al INTA", afirmó.

Pérdida de personal y estado de alerta

En relación con la situación laboral, Boedo indicó que durante la actual gestión dejaron el organismo cerca de 2000 trabajadores entre jubilaciones, bajas y retiros voluntarios.

Según detalló, el INTA pasó de aproximadamente 5700 empleados a unos 4700, incluyendo investigadores, técnicos y personal de apoyo. "El investigador no puede investigar sin el personal que lo acompaña. Somos todos trabajadores de la ciencia", remarcó.

Finalmente, informó que los trabajadores permanecen en estado de asamblea permanente y anticipó que continuarán impulsando acciones gremiales, judiciales y legislativas ante posibles nuevas reestructuraciones. "Estamos muy alertas porque no sabemos si habrá otras unidades que se cierren. Vamos a seguir haciendo lo que corresponde en la Justicia, en la calle y en el Congreso", concluyó.