UN LORO FUE TESTIGO DEL FEMICIDIO DE ELIZABETH TOLEDO

“AY POR FAVOR SOLTAME”, REPETÍA EL AVE.

El femicida Jorge Raúl Álvarez (65), fue condenado a prisión perpetua, a partir de un peritaje de ADN, por la violación y el asesinato de Elizabeth Alejandra Toledo en 2018 en el partido bonaerense de San Fernando, en un femicidio que tuvo como particularidad que un loro fue hallado en la escena de crimen repitiendo lo que se cree fue el último ruego de la víctima, informaron fuentes judiciales.

El caso tenía un segundo imputado que había sido incriminado a partir de un peritaje que presuntamente identificaba como suya la marca de una mordida en el brazo de la víctima, pero para el tribunal del juicio esa prueba no fue categórica y resolvió absolverlo.

El de Toledo fue el último femicidio de 2018 y el caso develó la vulnerabilidad de la víctima, una mujer con retraso madurativo que, según declaró su propio entorno, convivía con tres hombres que la sometían a maltratos que nunca fueron denunciados.

Uno de las curiosidades del caso fue la declaración de un policía que contó, tanto al inicio de la investigación como ahora en el juicio, que mientras custodiaba la escena del crimen a la espera de la llegada de peritos, escuchó gritos desde el interior y al revisar encontró un loro en una jaula que decía “¡ay, por favor, soltame, ay no!”, frase que los investigadores creen que pudo haber sido la última súplica de la víctima antes de ser asesinada.

La prueba clave que incriminó al condenado Álvarez fue un cotejo de ADN que concluyó que su perfil genético coincidía con el del semen hallado en el cuerpo de la víctima.